Foros

Foros

El contexto actual hace muy necesario un debate sobre las tareas tácticas y estratégicas del movimiento popular en Chile. En este año de elecciones hemos visto quiebres de diversa índole en el seno de las fuerzas que se autodefinen como integrantes del movimiento popular.

 

Uno de ellos, por ejemplo, ha sido entre aquellas organizaciones que se plantean concentrar sus fuerzas en apuestas electorales y otras que estiman que la tarea central sigue siendo la reconstrucción del movimiento popular desde la base social.

 

Desde la vocación de investigadores comprometidos con el movimiento popular, los integrantes del colectivo Fragua y del Foro por la Asamblea Constituyente, los invitan a participar en el Foro “Las tareas del Movimiento Popular Hoy”, el martes 26 de noviembre a las 19 hrs. en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, avenida Vicuña Mackenna 94, Providencia. Estaciones de Metro: Baquedano y Parque Bustamante. Exponen: Sergio Grez (Doctor en Historia), Carlos Pérez Soto (Profesor de Estado en Física) y Esteban Nazal (Antropólogo).

 

aficheforo4.jpg

 

Referencias

Foro por la Asamblea Constituyente

 

Info adicional

  • Fecha Jueves, 26 Noviembre 2015
  • Hora 19-00
  • Dirección Dirección
Modificado por última vez en Jueves, 15 Diciembre 2016 09:20

Esta presentación corresponde a lo expuesto en el foro UP 2013 – Proyectos Políticos en Disputa y Agudización de la Lucha de Clases, organizado por Fragua y que contó con la participación de Rafael Agacino –Economista, Plataforma Nexos- y Sebastián Link –Antropólogo, Fragua.


El texto que se presenta es tal cual fue expuesto por Sebastián Link el día 25 de septiembre en la sede de la CUT. La asistencia contó con alrededor de 60 personas aproximadamente. Próximamente, publicaremos la presentación de Rafael Agacino y los comentarios de algunos asistentes.


La reflexión en torno a la Unidad Popular, como lo demuestra la serie de foros, charlas y conversatorios  a 40 años del Golpe de Estado cívico-militar, tiende a encontrarse reducida a la violación de los Derechos Humanos, con un enfoque victimizante de quienes lucharon por la construcción del socialismo en Chile y, en general, ocultando dicha lucha; o a un análisis partidista institucional donde las orgánicas y prácticas emergentes de la clase obrera quedan relegadas a un tercer plano. Con este foro pretendemos insertarnos en la reflexión en torno a la Unidad Popular bajo un análisis clasista, entendiendo dicho proceso como el momento más álgido de la lucha de clases en Chile en el siglo XX.


En las próximas semanas, estaremos presentando una serie de textos que profundicen en torno a las ideas aquí esbozadas, así como también dejaremos a su disposición columnas de opinion, artículos, fichas de textos, videos y bibliografía pertinente.

 


Lectura General UP

 

Al hablar del proceso vivido durante el gobierno de la Unidad Popular, resulta difícil escapar del planteamiento donde el golpe de Estado cívico-militar era inevitable. Al describir los sucesos vividos en aquel entonces o tratar de explicar la derrota, es difícil no tener en cuenta el trágico final de la experiencia popular. Ahora bien, en esta presentación trataremos de escapar de dicha inevitabilidad, pues pensar aquello es pensar que estamos condenados a la derrota.

 

Dicho esto, pasemos a la presentación. En estos 15 minutos quiero plantear una reflexión que hemos desarrollado en Fragua con respecto a la Unidad Popular. Para ello, realizamos una revisión bibliográfica dentro de la cual destacan los textos de Hugo Zemelman, Kalki Glauser, Stefan De Vylder, Peter Winn, Mike González, Julio Pinto, Joan Garcés, Ruy Mauro Marini, Franck Gaudichaud y el trabajo de sistematización de textos de Mario Garcés. Así, las ideas aquí esbozadas son producto de la reflexión que han desarrollado diversos investigadores sociales sobre la Unidad Popular, así como también de aquella que realizamos como Fragua. Como todo análisis, éste no se haya acabado y pretende ir construyendo un debate dentro de la izquierda chilena que hoy vemos inexistente, salvo ciertas excepciones. A partir de lo anterior, esta presentación está estructurada a través de tres ideas centrales. En primer lugar, entender el proceso de la Unidad Popular enmarcado dentro de la lucha de clases y, con ello, comprender el golpe de Estado como una derrota de la clase y no como fracaso. En segundo lugar, veremos brevemente el tema de las variables y fuerzas internacionales, escapando tanto de la separación radical entre factores externos e internos, así como acercándonos a una visión que incorpore la heterogeneidad propia de América Latina. Y en tercer y último lugar, tratar de romper el mito de la existencia de dos polos claramente constituidos, uno al que se le ha tendido a catalogar de etapista, gradualista, reformista, antimonopolista, etc, y a otro que se le ha tendido a llamar rupturista, radical, revolucionario, ultra, anticapitalista, etc, mito que nace de un análisis que suele mantenerse solo al nivel de los partidos políticos. Para hacer más fácil la exposición y poder nombrarlos, les llamaremos provisoriamente etapista y radical.

 

 A. La Unidad Popular como el momento más álgido de la lucha de clases en Chile

 

El primer punto a tratar, entonces, es entender el proceso de la Unidad Popular como un hito dentro de la lucha de clases en Chile, en tanto el mismo se constituye como el momento más álgido de ésta. Pero, ¿qué queremos decir con que es el momento más álgido de la lucha de clases?

 

1. Uno, queremos decir que el motor de la historia es la lucha de clases, tal como dijera Karl Marx. Es decir, que el motor de la historia es el enfrentamiento constante entre explotados y explotadores, dominados y dominadores, cuestión que se vuelve más evidente dentro del capitalismo en comparación a los modos de producción previos.

 

2. Dos, queremos decir que con la Unidad Popular llega al gobierno una fracción etapista de la clase trabajadora, con la alianza, principalmente, de los dos partidos más fuertes de la clase obrera, el Partido Comunista y el Partido Socialista.

 

3.Tres, al afirmar que éste es el momento más álgido de la lucha de clases en Chile, queremos decir también que el enfrentamiento entre las dos clases antagónicas principales del capitalismo se produjo sin mediaciones y de forma directa en este periodo.


Trabajadores y capitalistas se enfrentaron directamente a través de orgánicas que defendían directamente sus intereses, como lo fueron la Sociedad de Fomento Fabril y la Sociedad Nacional de Agricultura en el caso capitalista, y los sindicatos y cordones industriales en el caso obrero. Este enfrentamiento directo queda en evidencia con el paro patronal de octubre de 1972 y la respuesta obrera y popular en los cordones industriales, las organizaciones campesinas y las organizaciones de pobladores. Ahora bien, ello no implica que solo existieran dos clases, sino simplemente que es el enfrentamiento entre estas dos el que constituye la contradicción central del capitalismo, y que se mostró de forma tan desnuda y descarnada durante los años de la Unidad Popular.

 

4.Y, cuatro, queremos decir que el golpe de Estado cívico-militar no fue contra un gobierno en particular, sino contra el desarrollo y acumulación de fuerza por parte de la clase trabajadora y sus aliados. Aquello lo demuestra la decisión de terminar el gobierno por las armas, cuando la posibilidad de derrocarlo plebiscitariamente se hacía cada vez más plausible; también lo demuestra la espectacularidad del golpe, con un bombardeo de la Moneda mientras dentro de ésta resistía un puñado de personas; y, del mismo modo, lo demuestra los 17 años de dictadura y política del terror a través de la militarización de las poblaciones y la tortura y el asesinato sistemáticamente implementados.

 

En definitiva, cuando decimos que el periodo de la UP fue el momento más álgido de la lucha de clases en Chile, decimos que “el golpe ocurrió porque el creciente nivel de la lucha de clases en Chile llegó a amenazar la existencia misma de la sociedad burguesa” (Mike González, 2001. Cordones Industriales).

 

En este marco general es que decimos que en la experiencia de la Unidad Popular, la clase trabajadora fue derrotada por la clase capitalista en su conjunto, alejándonos de aquellos análisis que ponen el énfasis en el fracaso. Pero, ¿quiénes fueron derrotados por el golpe de Estado? En términos de proyectos políticos, podemos nombrar al menos tres:

 

1. Bajo la estrategia socialista, fueron derrotados:

a.La táctica etapista a través de la política antilatifundista y antimonopolista, liderada principalmente por el Partido Comunista y el mismo Allende.

b. La táctica radical, liderada por algunos sectores del Partido Socialista.

 

 

2. Y, en tercer lugar, fue derrotado también el desarrollismo democrático, impulsado por las clases profesionales, el pequeño capital y funcionarios del Estado y su fuerza orgánica principal, la Democracia Cristiana.

 

En este sentido, el golpe de Estado cívico-militar no solo viene a romper con un gobierno que había facilitado el desarrollo de fuerzas orgánicas de la clase obrera y de sus aliados, sino también con el modelo desarrollista que venía desarrollándose en Chile. Esto se enmarca, sin embargo, en un cambio más global en tanto en aquellos años el mismo modo de produción capitalista entraba en crisis y requería una transformación radical en su modelo de acumulación. Ahora bien, cabe realizar una acotación respecto a la derrota de las capas medias, dícese de las clases profesionales y del pequeño y mediano capital, y del partido que les representaba, la Democracia Cristiana. Pues bien, decimos que éstos fueron triplemente derrotados: en su carácter democrático, en el proyecto de sociedad que defendían y en lo que respecta a la dimensión del poder político.

 

1. Son derrotados en su carácter democrático en tanto éste queda en entredicho al apoyar éstos el golpe de Estado como bloque.

 

2. Son derrotados en su proyecto de sociedad, el que se afinca, principalmente, en la imposibilidad de los sectores medios de desarrollar el proyecto desarrollista democrático con sus propias bases sociales.

 

3. Y, en tercer lugar, son derrotados en tanto pierden el poder político con la pérdida de dirección de sus bases que se han subordinado al gran capital, su exclusión del gobierno dictatorial y la disolución de las instituciones sobre las cuales había tenido tradicionalmente control.

 

En definitiva, el golpe de Estado y la dictadura no solo han traído consigo la destrucción de prácticamente toda la fuerza real que el movimiento obrero y popular había venido acumulando por cuatro décadas, sino que además modifica sustancialmente sus condiciones de existencia y su existencia misma en adelante (Kalki Glauser, 1977, Vamos parando el chamullo.

 

B.Una perspectiva global necesaria

 

La Unidad Popular debe ser entendida como inserta en una realidad y en un proceso que la supera. Se pueden nombrar tres elementos. En primer lugar, la crisis del modo de acumulación capitalista y la crisis de la política keynesiana, que en Chile se expresó con la crisis del modelo de sustitución de importaciones que se venía implementando desde los años 30’. Así, el gobierno de la experiencia de la UP también resultaba ser una apuesta para la resolución de la crisis. De hecho, el éxito económico del primer año, donde se logra un crecimiento de la economía del 8,6%, se controla la inflación que venía en ascenso y se reduce el desempleo, es visto también como un éxito del gobierno con horizonte socialista frente a las propuestas propiamente capitalistas. Un segundo elemento resulta ser el cambio de la política de Estados Unidos en el contexto de la guerra fría, donde la intervención militar directa debía ser cambiada por otro tipo de estrategias. La intervención que hiciera en 1961 en Cuba a través del desembarco en Bahía Cochinos o la intervención en Vietnam en 1966, son ejemplos de la pérdida de sustento de esta estrategia. Así, la política imperialista yanqui será la de la desestabilización, la del fortalecimiento de los grupos contrarrevolucionarios, etc. Como dice Mattelart en la película El Espiral, empiezan a utilizar la teoría de clases para hacer frente al cáncer marxista y pasarán de los militares, a los estrategas y a los cientistas sociales. Además de ello, cito a Glauser, “en verdad, el proceso revolucionario chileno no alcanzó nunca el nivel en que las fuerzas internacionales pueden obrar sin mediaciones y desempeñar por sí solas un papel decisivo”.  Esta necesaria articulación de la política yanqui con los factores internos del país va desmoronando un análisis que separe los factores internos y externos del país, así como también uno que presente a los capitalistas y políticos derechistas chilenos como simples peones del imperialismo, pues finalmente éstos también seguían sus intereses al aliarse con el capital transnacional. Por último, cabe destacar la heterogeneidad latinoamericana con respecto a la lucha de clases, articulándose un desarrollo combinado y desigual entre los distintos países. Decimos “desigual” porque las coyunturas de agudización de la lucha de clases se da en formaciones particulares, como en los casos de Bolivia, Perú y Argentina; coexistiendo temporalmente junto con otras formaciones donde existe un retroceso desde la perspectiva de la clase trabajadora, como en los casos de Brasil con la dictadura iniciada en 1964 y Paraguay con Stroessner desde 1954. Y decimos “combinada”, porque se vive un ciclo parcialmente acumulativo en tanto cada coyuntura concreta de lucha de clases en una formación determinada va influyendo en la coyuntura histórica de lucha de clases siguiente.

 

C.El mito de los polos etapista y radical

 

La tercera idea que quería plantear aquí es el mito de los polos etapista y radical. El análisis del proceso de la Unidad Popular por parte de historiadores y cientistas sociales ha estado marcado por el estudio de los partidos políticos y de sus propuestas, tendiendo a reducir las políticas de gobierno y los desarrollos de la clase obrera y de sus aliados, a las pugnas partidistas. Esto ha permitido que se hable de dos polos, uno etapista representado por el PC, el Partido Radical (al menos la fracción que permanece dentro del gobierno), la Izquierda Cristiana, ciertas fracciones del PS y la figura de Allende; y otro rupturista, representado por la fracción hegemónica de Altamirano dentro del PS, por el MIR y por el MAPU. Incluso ha resultado un acuerdo dentro de estos análisis la centralidad de la radicalización de estos dos polos como una de las causas principales de la derrota de la Unidad Popular. Aquí sostenemos, en primer lugar, que a nivel político es difícil hablar de la constitución de dos polos propiamente tal. Y, en segundo lugar, dicho conflicto a nivel político no se traduce automáticamente en un conflicto dentro de la clase obrera, sino que más bien la influye pero no la determina.

 

Plantear que las fuerzas políticas de la Unidad Popular se hallaban ordenadas en dos polos, sin más, resulta un error. En primera instancia, ello implicaría la conformación de dos propuestas claramente definidas para la construcción del socialismo en Chile, cuestión que dista de la realidad. Por un lado, el polo que se ha llamado etapista sí poseía una política relativamente clara y que se condecía con la política que la Unión Soviética promovía en aquel entonces, sin embargo su contraparte rupturista se constituyó más que nada en oposición al gradualismo y  en su mímica en versión revolucionaria, y no logró formar, en sí mismo, una propuesta política que disputara la hegemonía del movimiento obrero. Así, tal como se pregunta, en términos de autocrítica, el mismo Kalki Glauser, cito: “por qué motivo estos “marxistas-leninistas” -que vivieron todo ese tiempo en Chile- resultaron incapaces, no sabemos por qué, de constituir una “dirección hegemónica”, sino siquiera de hacerse reconocer como dirigentes por el proletariado, y menos aún conducirlo en la constitución de la fuerza revolucionaria real capaz de hacer frente a la fuerza militar burguesa”.

 

Ahora bien, cuando se plantea que esta división estuvo presente en las organizaciones emergentes de la clase obrera durante el periodo de la UP, si bien ello es cierto como queda de manifiesto en una serie de grabaciones sobre las discusiones en las asambleas entre los militantes del Partido Comunista y otros sectores del polo rupturista, esta división solía disolverse en momentos clave como lo fue el caso del paro patronal de octubre de 1972. Y más allá del paro, en entrevistas revisadas de participantes del Cordón Industrial de Cerrillos resalta la autodenominación “allendista” de trabajadores de ambos polos. En la misma línea, los cordones industriales contaron con trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, militantes y no militantes, que se declaraban políticos y otros que se declaraban apolíticos, habiendo incluso trabajadores próximos a la Democracia Cristiana. Este tipo de experiencia va mostrando cierta unidad existente en la clase obrera en aquel momento que va más allá del conflicto que se observaba en la estructura política. Y, por último, cabe acotar que muchas tomas realizadas en el proceso que han sido acusadas de radicalizar o de tensionar el proceso, se articulaban en torno a la realización misma del programa que la Unidad Popular había propuesto.

 

Así, sostenemos que debemos alejarnos de aquellas explicaciones que tienden a buscar culpables de la derrota en uno u otro polo, con acusaciones que tienden a metamorfosear lo ocurrido en el proceso de la UP. Un ejemplo de ello es la acusación contra el MIR de militarista, cuando en términos reales desarrolló una política más bien de trabajo territorial político que propiamente militar, como sostiene Sebastián Leiva; o cuando se le acusa de, cito, “darse como tarea la inmediata destrucción del Estado burgués”, cuando, cito, “el MIR veía en el agudizamiento de las contradicciones interburguesas y en el ascenso inniterrumpido del movimiento de masas rasgos propicios a la conversión de la crisis de dominación burguesa en una crisis revolucionaria” (Ruy Mauro Marini, 1974, Dos estrategias en el proceso chileno). Otro ejemplo es la acusación que se realiza al polo etapista de haber sido una dirección pequeño burguesa, donde Kalki Glauser plantea, que al menos en 1971, no había duda de aquello. Cito, “como si para algún burgués fuese un misterio o estuviese en duda que era el bloque social obrero quien estaba representado, buena o malamente, en el gobierno de Allende” (Kalki Glauser, 1977, Vamos parando el chamullo).

 

Para cerrar, quisiera acotar un último punto. Se debe tener especial cuidado con reincorporar este análisis bipolar a las propuestas electoralistas que surgen hoy en día dentro de la izquierda chilena, como si se asemejaran al polo etapista de antaño, en tanto, uno, el horizonte socialista no es el que prima, sino más bien una actualización del antimonopolismo anclado en, como se tiende a decir irónicamente, la construcción de un capitalismo con rostro humano; dos, en tanto no existe un debate en torno a los medios dado que no hay objetivos claramente definidos sobre los cuales discutir, apelando más bien las candidaturas al movimiento mismo de la política nacional dentro de la institucionalidad vigente; y, tres, en tanto dichas propuestas no poseen fuerzas orgánicas constituidas, y menos de las clases trabajadoras y populares, capaces de sostener los proyectos que plantean.

 

Desarrollo de la Clase Obrera

 

Para abordar el desarrollo que tuvo una clase social determinada a través de sus fuerzas orgánicas y fracciones, se debe tener siempre en cuenta el carácter relacional del concepto de clase. Es decir, la clase obrera existe en tanto existe la clase capitalista, y viceversa, además de ser la contradicción de sus intereses aquella que el capitalismo no puede resolver en tanto le constituye. Por eso, cuando se plantea que la construcción del socialismo debe ser realizada con la hegemonía de la clase obrera, lo decimos principalmente por dos razones. Uno, por cuanto es la clase que posee intereses materiales objetivos para la superación del capitalismo, y, dos, porque es la clase que tiene la capacidad para construir la nueva sociedad. Dicho aquello, aquí analizaremos el desarrollo y la acumulación de poder por parte de la clase obrera teniendo en cuenta siempre cómo interactúa con el capital en el contexto de la lucha de clases.

 

Como idea general, sostenemos que si bien la clase obrera tiene un gran desarrollo orgánico y, con ello, logra una fuerte acumulación de fuerza durante los años de la Unidad Popular, acelerándose un proceso ya iniciado décadas atrás, esta acumulación no logra articularse con las políticas gubernamentales ni partidistas, sobre todo desde el año 1972, y más aún luego de la respuesta al paro patronal del mismo año. Con ello, no se logra, siquiera como objetivo, la búsqueda de un avance sin retorno, así como tampoco se logra cristalizar una transición socialista en la experiencia en tanto, uno, no existió un Estado obrero, aún cuando ciertas fracciones hayan logrado llegar al poder ejecutivo y legislativo; ni, dos, el modo de producción socialista fue el que primó, ya sea desde una perspectiva estatal o cooperativista (De Vylder, 1074, El Chile de Allende).

 

Para abordar la problemática planteada, se desarrollará tres ideas principalmente. Uno, retomaremos la idea de los polos que hemos llamado gradualista y radical, en tanto dicha clave de análisis dificulta más que ilumina los proyectos que existían para la construcción del socialismo en Chile en aquel entonces. En segundo lugar, nos preguntaremos por quiénes eran los beneficiarios de las políticas de la Unidad Popular. Finalmente, en tercer lugar, revisaremos dos hitos donde habría existido posibilidades de cristalizar el proceso, aunque sin pensar con ello que la derrota se debió a no haber tomado dichas decisiones o que con dichas decisiones la clase obrera habría resultado exitosa, sino más bien en la lógica de ir viendo posibilidades de construcción que emergieron en el mismo proceso. Con este tercer elemento, retomaremos la idea central aquí planteada.

 

A. La visión polar como un problema para el análisis

 

Anteriormente discutimos la constitución misma de dos polos, que nombramos provisoriamente etapista y radical, por lo que, para cerrar el argumento, cabe analizar algunos problemas que emergen del uso de esta clave de análisis bipolar para el estudio del proceso vivido en la Unidad Popular. Para ello, entre los diversos dualismos que se ha planteado, abordaremos tres: gradualista / rupturista, vía pacífica / vía armada, y antimonopolista / anticapitalista.

 

La primera oposición se sustenta en el carácter del cambio en el momento de la Unidad Popular, pudiendo derivarse de aquello que había una propuesta que planteaba cierta gradualidad en el tránsito al socialismo mientras el otro proponía el cambio inmediato. Ello resulta un error en tanto ninguno de los sectores planteó que se estuviera, siquiera, frente a una crisis revolucionaria que permitiera el asalto final de la clase trabajadora frente al orden burgués. El más acusado al respecto ha solido ser el MIR, el que, sin embargo, jamás planteó el cambio inmediato, sino más bien la construcción de una fuerza revolucionaria en la clase trabajadora que pudiera enfrentar a la clase capitalista, así como también la agudización de las contradicciones interburguesas, de tal forma de propiciar una crisis revolucionaria desde la crisis de dominación burguesa que observaba.

 

Una segunda oposición ha solido ser la de una vía pacífica y una vía militar. En primer lugar, cabe desechar la posibilidad de una vía pacífica al socialismo en tanto implica la destrucción de la sociedad capitalista y la socialización de los medios de producción que la clase capitalista se ha apropiado. Aquellos actos ya, de por sí, distan mucho de una visión pacífica de la realidad. Un concepto más exacto, al respecto, podría ser, tal vez, el de vía democrática, aunque teniendo en cuenta que aquel carácter democrático remite a la institucionalidad burguesa existente. Y con respecto al polo militarista, en Chile no se constituyó un trabajo militar dentro de la clase obrera significativo, Por ejemplo, el MIR ha sido acusado de haber sido militarista, cuando en su práctica su trabajo fue más bien de carácter territorial y no militar (Sebastián Leiva, 2013, foro LOM – CONFECH).

 

En tercer y último lugar, la distinción antimonopolista / anticapitalista. Aquí sostendremos que ésta es tal vez la más cercana a la realidad si es que uno quisiera distinguir dos proyectos para la construcción del socialismo en Chile. Sin embargo, se debe tener cuidado con dos elementos de la clave de análisis bipolar que hemos planteado anteriormente: uno, el que existieran dos polos propiamente tal, y dos, el que su relación concreta dentro del gobierno de la Unidad Popular fuera la principal causa de la derrota de la clase proletaria. Dejando este argumento de lado, ¿por qué decimos que esta distinción es la que mejor ilumina ambos proyectos?

 

1.Uno, cabe partir de la base que ambos proyectos tienen por objetivo la construcción del socialismo en Chile, así como también plantean una transformación no inmediata.

 

2.Dos, una de las diferencias más significativas entre ambos proyectos era el problema de las alianzas. Por un lado, el bloque antimonopolista pretendía la constitución de “fuerzas populares” que incluían al pequeño y mediano capital. Ello es coherente con la política promovida por la Unión Soviética donde se articula la idea del “Estado de todo el pueblo”, en oposición al Estado proletario, con bases en una visión etapista donde previo al ascenso del socialismo se requiere una revolución democrático burguesa. Pero, ¿por qué no catalogarlo de anticapitalista a secas ya que mantiene el horizonte socialista? Principalmente por el tipo de alianza que pretende constituir con el pequeño y mediano capital, cuyos intereses objetivos están asociados a la mantención del sistema capitalista y no a su derrocamiento. Ahora bien, ello no implica que elementos de las distintas clases puedan integrarse a la lucha desde los intereses de la clase trabajadora, sino más bien se plantea el carácter de una alianza con dicha clase como tal. Por el otro lado, se plantea como anticapitalista el otro proyecto en tanto se articula desde la alianza de la clase obrera con otros sectores explotados / dominados, incluyendo, por ejemplo, pequeños productores o propietarios agrícolas que no asalarizaban o fracciones pauperizadas de las capas medias.

 

3.Ahora bien, un peligro de esta distinción es su interpretación actual en tanto pudiera entenderse el proyecto antimonopolista en la Unidad Popular como, en primer lugar, no anclado en la clase obrera, y, en segundo lugar, como ajeno al horizonte socialista. Como ya hemos planteado anteriormente, ambas interpretaciones las consideramos un error.

 

B. Beneficiarios de las políticas de la Unidad Popular

 

Ahora acotaremos brevemente una idea respecto a los beneficiarios de las políticas de la Unidad Popular. Si consideramos el programa de estatización de empresas, esta política beneficiaba a un poco más del 10% de la fuerza de trabajo. En los sectores rurales, la situación es similar: al año 73′ se constituyen 80 cooperativas agrícolas y permanece una masa de campesinos que no se verá directamente beneficiado por la Reforma Agraria en tanto propietario, aún cuando el gobierno se haya dado a la tarea de completar la reforma agraria con la intención de liquidar a la fracción latifundista. Por otro lado, la gran mayoría de los trabajadores y de los sectores populares recibirá los beneficios de las mejoras salariales y de prestaciones sociales. Con respecto a las mejoras salariales, ello implica también la expansión del consumo, cuestión que se observa en casos como las sábanas de la empresa Ex Yarur que fueron enviadas al sur para el consumo de personas que no habían tenido acceso previamente a dicho bien, generando escasez de sábanas en sus compradores habituales. Con ello, el gobierno pone mayor énfasis en el consumo como mecanismo de movilización de una mayoría electoral que le permitiera la implementación de un conjunto de reformas institucionales sin romper con la continuidad de los mecanismos legales vigentes. En este contexto donde los beneficiarios directos de las políticas de la UP relativas a la producción resultaban ser una fracción menor, no era de extrañar entonces la emergencia de acciones tales como tomas de terrenos o de industrias (a pesar de las trabas impuestas), pues en juego no solo estaba el mejoramiento de las condiciones objetivas, sino que el de llevar a cabo el programa de un gobierno a través del cual ciertas fracciones de la clase proletaria habían llegado al poder ejecutivo.

 

C. La aceleración de la acumulación de fuerza de la clase proletaria

 

La movilización de los sectores populares por parte de la Unidad Popular se insertará en un proceso mucho mayor que se inicia décadas atrás. Un dato de ejemplo, la masa de sindicalizados crecerá de 1964 a 1970 de 271 mil afiliados a 551 mil. Otro ejemplo es el hecho de que, cito, “la CUT nunca planteó la cuestión del control de la producción por parte de los trabajadores antes de la presidencia de Allende, y los líderes sindicales concedían muy escasa prioridad a los problemas de control” (Espinosa y Zimbalist, 1984, Democracia Económica).  Ahora bien, hemos hablado en toda la exposición de la clase proletaria y sus aliados, ya habiendo planteado el por qué de la centralidad de la clase obrera. Sin embargo, debemos alejarnos de una visión restringida de dicha clase y menos reducirla solo al proletariado industrial.

 

Ahora bien, en este contexto, el triunfo de la UP no solo permitirá la movilización a través de los beneficiarios de sus políticas, sino que también a través, entre otros, de dos mecanismos:

 

1.El compromiso de no usar las fuerzas de seguridad del Estado contra el pueblo.

 

2. El compromiso de la UP con los cambios estructurales, la redistribución de la riqueza y la satisfacción de las necesidades básicas de las clases más pauperizadas. Así, al actuar por sí mismos, los trabajadores, los campesinos, los pobladores, los estudiantes, cumplían con el programa de la UP y avanzaban en el proceso revolucionario.

 

Ahora bien, la estructura institucional sobre la que se asentará el gobierno de Allende implicará también limitantes al desarrollo que se experimentaba en las clases populares. Se debe recordar que la Unidad Popular no logra el control total del aparato estatal, como lo demuestran, entre otros, la Contraloría General de la República, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Además, el compromiso radical del gobierno de respeto a la institucionalidad, lo hará mantenerse en una línea que le restringirá la posibilidad de conducción del proceso que emergía desde las bases. Un hito relevante al respecto fueron las elecciones municipales de abril de 1971 donde los partidos de la Unidad Popular obtienen, aproximadamente, un 50% de las preferencias. Aquello abría la posibilidad de la disolución del Congreso y llamado a elección de una Asamblea del Pueblo vía plebiscitaria, avanzando con ello en el programa comprometido. El mismo Allende reconocerá en 1973 el no haber aprovechado esta oportunidad electoral, sobre todo considerando que el Partido Socialista habría presionado para que aquello ocurriera sin lograr su acometido.

 

Un segundo hito lo marca el paro patronal de octubre de 1972, frente al que la respuesta popular se ha planteado como profundamente exitosa. Es en este momento donde el gobierno reconoce los cordones populares, pero también donde éstos se generalizan así como también los comandos comunales, y así como las Juntas de Abastecimiento y Precios se vuelven más activas. Como plantea Hugo Zemelman, es el momento en que closionan materialmente las nuevas formas de poder y de legitimación que desarrollaba la clase obrera y sus aliados. Éste es también el momento donde se expresa la unidad de la clase capitalista, no solo a través de la unidad de sus partidos a través de la Confederación por la Democracia, sino también a través de la participación directa de organizaciones gremiales como la Sociedad de Fomento Fabril. También en la esfera del capital, dada la respuesta de la clase obrera y sus aliados, se produce un quiebre dentro de la estrategia golpista de derrocamiento de los sectores más conservadores, instalándose una línea de centro de derrocamiento a través de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973. La crisis se resuelve, finalmente,  con un cambio de gabinete y el arribo de militares y de dos dirigentes de la CUT al gobierno. EL gobierno seguirá buscando el acuerdo con la Democracia Cristiana, lo que, a su vez, le traerá fuertes diferencias con las fuerzas desarrolladas en el proceso, como queda de manifiesto en enero de 1973 con el plan Millas-Prats donde se propone delimitar el Área de Propiedad Social y la restitución de ciertas empresas ocupadas. El rechazo de los cordones industriales de Cerrillos y Vicuña Mackenna no se hace esperar. Esta dinámica donde ciertos sectores de la Unidad Popular tendrán fuertes aprehensiones con las iniciativas populares y organizaciones emergentes de la clase trabajadora y de sus aliados, hará que ciertos autores como Mike González, desde el estudio de los cordones industriales, planteen, cito, “Con todo lo que hicieron, los reformistas impidieron la organización de la conquista del poder por parte de los trabajadores, porque según ellos eso traería consecuencias negativas. En su ansiedad por salvar a los trabajadores de sí mismos, la Unidad Popular dejó a la clase trabajadora desarmada frente al golpe”.

 

Hemos hablado de estas dos coyunturas específicas fundamentales, como ejemplos de momentos en donde hubo posibilidades para la clase trabajadora de constituirse como fuerza y utilizar la construcción de poder creada hasta el momento, de manera ofensiva y darle un golpe a la fuerza contraria en el enfrentamiento de la lucha de clases. Son dos ejemplos de cómo no se aprovechó ciertas coyunturas donde era posible generar avances sustentados en la organización de la clase.

 

La clase trabajadora durante este periodo logró desarrollar la lucha política, pues participaron de la toma de decisiones y de cómo seguir avanzando y desarrollando los logros alcanzados, también desarrollaron la lucha económica con las tomas de fábricas y las presiones por mejorar su estándar de vida, así como también la emergencia de organizaciones, que apuntaban directamente, desde abajo, a ese objetivo. Sin embargo, se vivió un quiebre en la fuerza orgánica de las clases populares con el asesinato de los cuadros y las dirigencias luego del golpe. Con ello, una reflexión final:

 

Hemos dicho que el gobierno y los partidos de la UP debieron potenciar las fuerzas que acumulaba la clase trabajadora. Y también, cabe plantear, que esas fuerzas deben ser acumuladas en las organizaciones de la clase proletaria. Asi, la relativa autonomía de las dirigencias debe ser abordada por las orgánicas con métodos concretos, pues, repito, es finalmente la organización quien acumula las fuerzas capaces de enfrentar a una clase como la capitalista.

Info adicional

  • Fecha Jueves, 26 Septiembre 2013
  • Hora 19:00
  • Dirección Diego portales 1100
Modificado por última vez en Jueves, 04 Agosto 2016 18:44

Continuando con las entregas pendientes en el foro UP – Proyectos Políticos en Disputa y Agudización de la Lucha de Clases, presentamos la exposición de Rafael Agacino –Economista, Plataforma Nexos. El texto que se presenta es tal cual fue expuesto por Rafael Agacino el día 25 de septiembre del 2013 en la sede de la CUT.

 

 

LECTURA GENERAL DE LA UNIDAD POPULAR

 

Para hacer una lectura general de la Unidad Popular, desarrollaré tres puntos fundamentales. Uno, desde una perspectiva más bien económica, cuál es la situación previa al triunfo de la Unidad Popular y tiene que ver, fundamentalmente, con un estancamiento del patrón de acumulación ISI que había hasta ese instante regido en la economía nacional. El segundo punto tendría que ver con el programa de la UP y cuáles son los ejes fundamentales de la cuestión económica, tanto en el corto plazo como en una perspectiva más bien estratégica, de transformaciones estructurales del patrón de acumulación en la perspectiva social. Y tercero, evaluar sus resultados. Esos serían como los tres puntos clave que yo tocaría en esta primera apuesta, ojalá nos alcance el tiempo.

 

 

Estancamiento del patrón de acumulación ISI

 

Galopando, entonces, sobre el tema, el primer punto. Siendo muy estructuralista, más bien en la lógica de la CEPAL, el patrón ISI (Industrialización por Sustitución de las Importaciones) tenía ciertas asfixias, ciertos límites. Podemos nombrar tres. Uno era una suerte de industrialización truncada que tenía que ver con la imposibilidad de pasar a la etapa más dura de la industrialización. Esto significa que yo podía industrializar, no sé, generar industria liviana que se llamaba y que se desarrolló en el campo alimenticio, en el campo del vestuario; sin embargo, lo que era industria dura, de producción de materias primas más refinadas, por así decirlo, más sofisticadas por una parte, y por otro lado la producción de maquinaria e infraestructura, lo que se llama la rama metalmecánica que son como el soporte más dinámico típico de la industrialización de aquellos años, no habían podido desarrollarse. Ello significaba, en consecuencia, que durante 20 años el patrón de acumulación había llegado prácticamente a su límite al no poder avanzar en la perspectiva de la industrialización de bienes intermedios más sofisticados, por una parte, y por otro lado la rama productora de medios de producción, por decirlo de alguna manera. Y eso generaba un problema, el problema era cómo diablos se sustenta entonces la industrialización a cabalidad. Había que reemplazar los medios de producción, había que comprar partes y piezas, repuestos, sustentar la innovación técnica. Y esa innovación técnica y todos esos gastos, dado que no se producía en los mercados internos, requerían ser importados y para importarlos había que producir dólares y para producir dólares había que o exportar por una parte o, por otro lado, recurrir a la deuda externa.

 

El segundo límite que tiene esta cosa es fundamentalmente el grado de monopolización que hay en los sectores exportadores, que son fundamentalmente primarios. Propiedad extranjera del yodo, propiedad extranjera del cobre, propiedad extranjera del nitrato, de tal manera que la posibilidad de conseguir dólares, por así decirlo, dependía fundamentalmente del saldo neto entre los dólares que recibían por las exportaciones producto de la inversión extranjera, hacia afuera, y por otro lado las remesas que hacían esas empresas trasnacionales hacia afuera, generando un diferencial de dólares. Generalmente, el efecto típico de inversión extranjera es que remesa todos los dólares que produce en el sector exportador. Por lo tanto, el sector exportable no generaba un aumento neto de reserva que permitiera la importación de bienes de capital. Por lo tanto, el segundo límite era, fundamentalmente, la composición del sector exportador primario en manos de propiedad extranjera, particularmente del imperialismo norteamericano.

 

foto_2

 

Y el tercer límite, muy típico, es que el proceso de industrialización había generado un aumento de la masa de salarios y, por lo tanto, la demanda deviene salario. Esas mercancías salario, normalmente, están asociados a la producción agrícola y el capitalismo chileno, el modelo ISI, no había desarrollado suficientemente, en profundidad, el capitalismo en la agricultura, de tal manera que la propiedad oligárquica, la existencia del latifundio como estructura de la propiedad de la tierra no vinculado a esos procesos, generaba una suerte de crisis o de asimetrías de proporcionalidades. Esto significaba que crecía la industria, crecía la masa de salarios y, sin embargo, la producción de alimentos no crecía a la misma velocidad, ergo se generaba una situación de exceso de demanda que presionaba estructuralmente los precios. Por lo tanto, el tercer límite, que se expresa en una suerte de inflación estructural, para decirlo de esa manera, era que el modelo ISI no había logrado penetrar con la misma profundidad y velocidad en el campo.

 

 

La cuestión económica para la Unidad Popular

 

Llegado el año 70, particularmente el año 68, se observa un gran estancamiento de la economía nacional en el último año del gobierno de Frei, entonces el programa de la UP, aquí paso al segundo punto, trata, por su parte, de resolver esos límites. La economía chilena, al año 69, 70, tenía algunas características importantes: era una suerte de estancamiento del proceso de crecimiento, una suerte de oligopolización muy fuerte, no solo en el sector primario exportador, sino también en el sector industrial, fundamentalmente la industria metal mecánica, la gran industria de la distribución y los alimentos; y, por otro lado, tendencias inflacionarias estructurales. Una suerte de estanflación, estancamiento con presiones estructurales de inflación en un marco de oligopolización, con una burguesía llamémosla doméstica aliada al imperialismo en el campo primario exportador. Por lo tanto, el programa de la Unidad Popular, básicamente, va a dirigir su cambio, su estrategia, fundamentalmente a una recuperación de los recursos naturales. Esto significa tomar el control sobre la propiedad del sector primario exportador, el cobre, el yodo, el carbón, los nitratos fundamentalmente. Por otra parte la idea de realizar un proceso de expropiación, por así decirlo, de lo que era el sector industrial de punta, con propiedad oligopólica o monopólica. Se hablaba de 252 empresas, dentro de ellas 91 que eran industriales y que eran los grandes monopolios, fundamentalmente el sector metal mecánico, auto partes, el sector electrónico, industria de la alimentación, etcétera. Y, por otra parte, intentar resolver el problema de la asfixia por el lado del sector agrícola. Esto significaba, en consecuencia, profundizar el proceso de Reforma Agraria.

 

De tal manera que el programa económico de la Unidad Popular, por lo menos a este respecto, tiene que ver con apropiación o expropiación de los recursos naturales, fundamentalmente el cobre y los otros bienes que mencionábamos; la idea de profundizar la Reforma Agraria y una política anti monopólica en el sector industrial y en el sector financiero y transportes, que mencionábamos anteriormente. Si le agregamos a esto la idea de que dado que existía a finales del 68, 69, 70, una suerte de estancamiento que implicaba redistribución regresiva del ingreso, desempleo estructural sobre el 8, 9%, se le agregaba una idea de política redistributiva y de demanda, o sea de actividad fiscal fundamentalmente, que permitiera recuperar rápidamente la situación de la clase obrera y de los sectores populares. De tal manera que el programa, por así decirlo, voy a hablar en términos un poco más convencional, un programa keynesiano por el lado de la demanda y un programa estructuralista por el lado de la constitución de una redefinición de la propiedad en el ámbito de los tres sectores que nombraba anteriormente, el sector primario exportador, el sector industrial monopolizado y la Reforma Agraria en el campo.

 

Desde el punto de vista de la política, esto significaba, claramente, que entraba en contradicción ese programa, desde el punto de vista estrictamente económico, obviamente, con el imperialismo, el imperialismo norteamericano porque iban a ser expropiadas las producciones mineras, particularmente el cobre. En segundo lugar, la oligarquía, llamémosle así, financiera comercial y los oligopolios industriales que controlaban aquellas empresas, esas 252 empresas que mencionaba, que iban a ser expropiadas en la conformación de un Área de Propiedad Social. Y, en tercer lugar, claramente la industrialización de los sectores, llamémoslo oligárquicos terratenientes, producto de la profundización de la Reforma Agraria que había quedado un poco suspendida en el gobierno de Frei. Y, adicionalmente, esa situación redistributiva que está orientada a los sectores obreros, los sectores populares, fundamentalmente los pobres urbanos, a sectores campesinos y, por otra parte, lo que podríamos llamar las clases medias o los sectores medios profesionales, del Estado principalmente. Ése es entonces un programa desde el punto de vista más bien económico. Suponía alguna suerte de táctica política digamos. Se suponía que se iba a instalar algo que la Unidad Popular llamó el Estado Obrero, perdón, el Estado Popular, que era fundado en el poder popular. Se suponía que se iba a llamar a una Asamblea Constituyente para poder, efectivamente, sancionar y validar este nuevo Estado. Y, adicionalmente, había algunos componentes de poder popular que se suponía podían constituir el entramado del poder político existente.

 

Desde el punto de vista de la táctica estrictamente económica, fundamentalmente dos ejes. Primero, una expansión importante, lo que podríamos llamar el gasto fiscal y el aumento de los salarios. El Estado, al año 1970, controlaba aproximadamente el 45% del empleo, por ejemplo, o el 40% del empleo, y la mitad, un 40%, un 45% del valor agregado del PIB. Entonces el tamaño del Estado era muy importante, de tal manera que la recuperación acelerada de poder de compra de los sectores populares pasaba por una redistribución vía política fiscal expansiva de aumento de los salarios del sector público, que a su vez generaba efectos sobre los salarios privados. De tal manera que la táctica para ese periodo del 70 al 76 era la idea de aumentar la capacidad de demanda por la vía de reajustes de salario, por la vía del aumento del gasto público. Eso suponiendo, en consecuencia, que al aumentar la demanda, podía rápidamente reaccionar toda aquella parte de la producción por el lado de la oferta que estaba en condiciones de subutilización, habida cuenta del estancamiento que mencionábamos hacia fines del gobierno de Frei. De tal manera que, por así decirlo, ese estancamiento se resolvía gatillando un gasto expansivo por el lado de los salarios y del gasto fiscal, fundamentalmente bienes de consumo, que generaba demanda sobre el sector estancado y esos equilibrios macro permitían la recuperación del crecimiento. La estimación que tenía la Unidad Popular era que la economía creciera aproximadamente al 8% promedio anual entre el 70 y el 76, en seis años de gobierno. Eso significaba, aproximadamente, que el PIB iba a pasar no sé, de 100 a 150, es decir crecía, aproximadamente, un 50, un 51%, dependiendo de las tasas promedio de crecimiento. Ésa es la recuperación acelerada.

 

El segundo elemento de esta táctica de dinamismo de crecimiento vía gasto, suponía la conformación de un Área de Propiedad Social, la voy a colocar aquí, y de un Área de Propiedad Mixta, que tuvieran la virtud de responder una vez que se acabara el uso de la capacidad instalada ociosa con la capacidad productiva adicional que permitiera sostener en el tiempo esta dinámica de expansión redistributiva vía aumento de salarios y gasto fiscal. Por lo tanto el Área de Propiedad Social, que incluía 252 empresas aproximadamente, de ella 91 industriales a lo menos, eran empresas fundamentales desde el punto de vista de la producción de alimentos, sobre todo, para poder sostener ese crecimiento de la demanda. Adicionalmente, este proceso suponía de que había que resolver el problema de la industrialización de bienes intermedios y de bienes de capital, para lo cual la recuperación de las empresas exportadoras, generadoras de divisas, el cobre, el yodo, el carbón, etcétera, iba a permitir, en consecuencia, realizar un proceso de inversión en bienes de capital e inversión fija que permitiera sostener el proceso de crecimiento de una industria pesada que, a su vez, permitiera el crecimiento de una industria liviana sustitutiva de alimentos. Por lo tanto, fíjense que hay una suerte de coherencia en esas cosas. Yo puedo desarrollar un gasto fiscal y aumento de salarios, un crecimiento de la demanda, para absorber la capacidad instalada ociosa, por lo tanto el efecto de política redistributiva es coherente con las posiciones concretas de producción, no obstante eso tiene un límite. Cuando ese límite se agota, la capacidad instalada, es necesario sostener ese crecimiento y la recuperación entonces está destinada, fundamentalmente, comillas, a desarrollar el departamento, como diría Marx, de la producción de medios de producción que, en este caso, dado que los mercados internos son muy pequeños, se prefiere, por así decirlo, en lugar de producirlos internamente, sostener su importación. Para ello se requiere divisas y esas divisas salen, en consecuencia, de este cambio de propiedad del sector primario exportador que es fundamentalmente el cobre. Ésa es como la coherencia existente.

 

 

Resultados de la apuesta económica

 

Paso al punto tres, rápidamente. ¿Cuáles son los resultados de esta lógica? Sobre el otro punto, anterior, es importantísimo esto: que por lo menos dado el tamaño de la economía chilena, no era susceptible de desarrollar una industria el departamento de producción de medios de producción, por así decirlo. Por efectos de escala, por la amplitud del mercado, por el tamaño de la industria que podría ocupar esa producción de medios de producción, etcétera. Por lo tanto se tenía dos salidas. Se tenía la salida de la importación de bienes, para lo cual se necesitaba exportar, para generar los dólares, o generar endeudamiento. Y, por otro lado, por así decirlo, una suerte de posibilidades de integración de la economía chilena en un corrimiento desde el mercado mundial imperialista a una suerte de mercado mundial socialista, por llamarlo de alguna manera. Fuere como fuere, todavía en ese aspecto, en el programa de la Unidad Popular y las condiciones de la economía chilena, la hacían dependiente del mercado mundial y esa cuestión va a ser vital posteriormente.

 

Ahora sobre los resultados. Generalmente los resultados del gobierno de la UP, en términos económicos, se divide en dos periodos. Se habla de un periodo que va entre el 70 y mayo de 1972, que es todo el periodo en que está como ministro de economía, que era el Ministerio de Economía y no Hacienda el principal agente estatal en el campo de la economía, donde estaba Vuskovic. Y después un segundo periodo, que es cuando se le pide la renuncia a Vuskovic y sale el equipo económico de él e ingresa Orlando Millas como ministro de economía, que va entre junio del 72 y septiembre del 73. En el primer periodo claramente los resultados son muy exitosos. La economía, y tengo algunas cifras acá y rápidamente las puedo mencionar, en el primer periodo… Bueno, pero rápidamente a ver si recuerdo, hay un crecimiento acelerado, la economía crece alrededor de un 7%, particularmente la industria que era la que tenía mayor peso dentro de la economía, estamos hablando de un peso sobre el 27% del PIB, crece a tasas del 10% entre el año 70 y 71. El año 71 es un año de gran boom efectivamente. Por lo tanto, la lógica de Vusvovic de incrementar la demanda para gatillar la producción de ese sector que tenía capacidad instalada ociosa, es totalmente exitoso. En segundo lugar, se logra bajar la inflación, esa inflación estructural que había se logra bajar a, no sé, a cifras de, creo que del 30% a algo del 26% anual. Se disminuye el desempleo a tasas del 3,9%, 3,5%, cuando era 8 y algo por ciento, y por lo tanto va dando resultados este proceso. De tal manera que en el año 71, por así decirlo, efectivamente el impacto redistributivo y la expansión del gasto público había generado los efectos esperados de acuerdo a la lógica de Vuskovic. Pero también, rápido, me queda un minuto solamente. Pero también en la lógica de Vuskovic, vale la pena decirlo, había clara conciencia de que este proceso tenía límites, pero la lógica del equipo de Vuskovic, estaba Frenkel por ejemplo, era que este crecimiento acelerado, que resolvía los problemas de estancamiento, que elevaba el nivel de consumo de las masas, que generaba empleo, iba a permitir generar una correlación de fuerzas que permitiera imaginar una política ofensiva en el ámbito de las reformas estructurales. Recuérdese que toda la formación del área de propiedad social, del área mixta, en general las políticas de inversión, dependían de las leyes que fueran aprobadas por el parlamento. Por lo tanto, ganar con el 36% no era lo mismo que ganar, como en abril del año 71, con un 50% en las elecciones generales. De tal manera que había conciencia de una cierta relación entre la economía y la política. Los cambios acelerados en la cuestión económica generarían una ampliación de la base de apoyo del gobierno para impulsar y profundizar las reformas estructurales de mayor envergadura, o forzar a que el parlamento y la clase dominante desconcertada en ese instante, diera su anuencia, así como lo habían hecho con el cobre, para la generación de expropiación de los grandes monopolios y la profundización de la Reforma Agraria.

 

En el segundo periodo, la situación es totalmente inversa. Hay aumento de desempleo, aumenta la inflación, el año 72 la inflación está sobre el 200% aproximadamente. Si un kilo de pan costaba 10 pesos, ahora está costando 20 pesos. Hay un crecimiento, una disminución radical del crecimiento. La economía crece en un 2%, 2,7% aproximadamente por año. En algún semestre, inclusive, tiene tasa de crecimiento negativa. Hay una pérdida de reservas enormes, simplemente porque la única manera de sostener el proceso redistributivo implicó que el gobierno vendiera a precio subsidiado y, sin embargo, comprara a precios de mercado, a precios oligopólicos, de tal manera que se perdió el excedente. No había excedente para poder invertir, ergo hubo que endeudarse o gastarse los dólares de las exportaciones del cobre, precisamente para mantener las importaciones de alimentos que eran coherentes con el aumento de salarios. De tal manera que hay una asfixia desde ese punto de vista del nivel de reserva existente. Por lo tanto, el segundo periodo, por así decirlo, un segundo periodo donde todos los límites que se preveían en esa táctica de corto plazo de Vuskovic se realiza y tiene efectos sobre la política. Recuerdo dos. Una es la idea de Orlando Millas de devolver o parar el proceso de expropiaciones, por lo tanto se reduce de 252 a 91 empresas las que serían expropiadas, 91 monopolios, y el resto seguiría bajo las condiciones de propiedad privada. Inclusive algunas empresas que estaban requisadas, no expropiadas, se pensaba devolver también. Y el segundo efecto era fundamentalmente la idea de pactar, por así decirlo, con algún sector de la burguesía media, con el objeto de aislar a los sectores golpistas manteniendo subsidios, manteniendo políticas de precios ad hoc a esos sectores. Por lo tanto ahí hay un resultado, por así decirlo, inverso, que muestra sus límites, que era esperable y donde el cambio desde Vuskovic a Millas significa también un cambio de la política. En el primer lugar un proceso expansivo y en el segundo lugar un proceso contractivo, que tiene efectos de, por así decirlo, de buscar una suerte de alianza o de nuevo consenso en torno a parar el proceso de transformación. Disculpen que haya sido tan rápido por los 15 minutos.

 

 

SEGUNDA PRESENTACIÓN RAFAEL AGACINO

LA DERROTA DE LA CLASE OBRERA ANTE LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIR UNA SOCIEDAD SOCIALISTA

 

Bueno, vamos a seguir un poquito en esta agreste cosa de la economía. Miren, una manera un poco lateral de entrar a esa pregunta, con el objeto de intentar sintetizar lo anterior también, que fue muy rápido. Lo que estaba en juego acá era la posibilidad de construir una sociedad socialista, alternativa al modo de producción capitalista, a partir de una estrategia definida, bueno, por la cuestión electoral, con la posibilidad de copar un espacio del Estado burgués, de intentar, efectivamente, a través de transformaciones, como la idea de la Asamblea Constituyente, de la Asamblea Única del Pueblo, que era el nuevo parlamento unicameral que planteaba la UP, y este Estado popular. Ese proceso de transición es lo que se imaginaba y me parece extraordinario lo que decía el compañero Sebastián ahora, precisamente de que hoy día aparece esa idea también de las posibilidades de transición, o por lo menos va a aparecer pronto, digamos, en términos del post neoliberalismo y de las posibilidades de algún arreglo al modo de producción capitalista actual neoliberal. Entonces si uno se ubica en esta perspectiva, aquí, por lo menos, hay dos cuestiones que son cruciales. Uno es la disputa por el excedente. ¿Qué es lo que es un excedente de la nación? Es simplemente todo aquel producto, llamémoslo así, producto, que está por arriba de la reproducción de las materias primas que se utilizan, del capital fijo desgastado y de la masa de salario que se paga por la fuerza de trabajo vivo que produce, precisamente, ese excedente. Si la economía fuera estrictamente privada significa en realidad de que todo ese excedente es parte del capital privado y el capital privado, en consecuencia, genera un nivel de valor que le permite recomponer sus gastos en materias primas, sus gastos en capital fijo y, por supuesto, su masa de salarios, a los trabajadores los hace producir por arriba del salario para generar, precisamente, ese excedente neto que se va a llamar plusvalía. Cuando se estaba pensando en el proyecto de la UP, en la idea de generar el Área de Propiedad Social, que se constituyera el Área de Propiedad Mixta, que se constituían por las empresas que se iban a expropiar del sector de transportes, del sector de comunicaciones, de la minería y, por otro lado, del sector industrial monopólico, era la idea de apropiarse de ese excedente. Es decir aquel excedente que quedaba por arriba de los costos de reproducción iba a ser ahora en parte, iba a quedar en manos del Estado, y esa Área de Propiedad Social, entonces, esa plusvalía se convertía en excedente y podía ser la fuente de la acumulación para sostener el crecimiento y el proceso de transformaciones posteriores. Ésa es la lógica, apropiación de ese excedente, en lo que se concebía como el área socialista, el área estatal. Socialismo igual propiedad estatal en la concepción de los años 70.

 

foto_1

 

Sobre esto mismo uno podría preguntarse lo siguiente, o por lo menos la UP lo tenía claro también. No era posible resolver el problema de la industrialización por la vía de generar una rama productiva de medios de producción, por los tamaños de la economía. O sea producir maquinaria solo tiene sentido en ciertas escalas, que significa volúmenes de producción para los cuales el mercado interno no era posible. Tampoco se había desarrollado, por así decirlo, un Pacto Andino con tal profundidad que permitiera desarrollar una industria productora de medios de producción y exportarla al resto de América Latina, todavía no era posible eso. Por lo tanto, el segundo problema que tenía en la cabeza Vuskovic, la Unidad Popular, era no solo la apropiación del excedente, sino que, adicionalmente, necesito, por así decirlo, para mantener el crecimiento, comprar medios de producción dado que no los puedo producir. Y la única manera, en consecuencia, de comprarlos era, bueno, simplemente aprovechando los dólares que surgirían de la apropiación del excedente de la renta de los recursos naturales, particularmente del cobre. Por lo tanto, cambiando las formas de propiedad del sector primario exportador podía tener los dólares que me permitirían producir, comprar medios de producción para sostener el crecimiento de otros sectores, fundamentalmente industrial, de transportes y comunicación. Por lo tanto aquí está en juego la apropiación del excedente y la apropiación del excedente se ve jurídicamente al nivel de las relaciones de propiedad. Por lo tanto, la idea de expropiación, la idea de con pago o sin pago, la idea de la intervención, del cambio jurídico de propiedad, era crucial. Y eso era lo que se entendía socialismo. Fíjense ustedes, en consecuencia, que una empresa que era privada, que producía zapatos, hoy día es una empresa estatal, es socialista. Sin embargo, uno podría preguntarse, es cierto que el excedente ahora queda en manos del Estado, pero, sin embargo, ¿qué tipos de relaciones sociales son las que hay en esa empresa estatal versus las relaciones sociales que había cuando era privada? Y lo que sucede en el gobierno de la Unidad Popular es que ese fetichismo de la propiedad, en el sentido estrictamente jurídico del problema, es que no se plantea el cambio en las relaciones sociales de producción real, por así decirlo. No hay control obrero de la producción. Los fines, si antes los fines del uso del excedente y los fines de inversión los definía el capital, hoy día los define el Estado o la cúpula burocrática que era un sistema nacional de planificación que no se alcanzó a conformar, que define los destinos del país, digamos, y dónde se aplica ese excedente.

 

Por lo tanto allí empieza a haber un problema. El problema no es solo la apropiación del excedente, sino los usos y los fines para los cuales se produce. Y fíjense ustedes que en el proceso de ascensión de la lucha de clases, que no es solo la idea de apropiación del capital a manos del Estado, también empieza a surgir en la propia clase obrera la conciencia de que la planificación no es solo una cuestión estrictamente formal, burocrática, como ya venía ocurriendo en el gobierno de Frei, sino que también esos límites implicaba superarlos generando gestiones de control obrero. El poder popular no es solo que las empresas pertenezcan formalmente al Estado, que es el titular de los trabajadores, si es que lo fuera porque tampoco lo era. No, el poder popular implicaba control obrero de la producción, implicaba definición de los planes de estímulo de la producción, qué se produce, cómo se produce y para quién se produce, ésos son los niveles de conciencia que van apareciendo. Por lo tanto es una clase obrera que no solo se moviliza en el sentido de enfrentarse al capital, sino que también una clase obrera que desarrolla niveles de conciencia que tienen que ver con la idea de que una vez expropiado el capital, nos apropiamos del destino de la propia vida y ése es el nivel crucial, importante, clave que está ahí. Y eso tiene una razón fundamental porque después de construido el neoliberalismo con, no sé, 40 años, eso está muy lejos de la conciencia de la clase obrera. No solo los trabajadores ya no, ni siquiera desean esta idea de que los medios de producción sean en general de propiedad colectiva, sino que ya ni siquiera se creen ellos titulares de la posibilidad de definir qué hacer con el excedente, qué hacer con la producción, qué tipo de necesidades satisfacemos.

 

El segundo punto asociado a esto es el siguiente, que pasó en el gobierno de la Unidad Popular, es que la derecha reacciona. El imperialismo, en primer lugar, desarrolla boicot contra las exportaciones chilenas. Las empresas que no son estatizadas o expropiadas y no pasan a ser parte del Área de Propiedad Social empiezan a presionar del punto de vista de sus precios, por ejemplo, son oligopolios, pueden generar presiones estructurales e inflacionarias exclusivamente por la forma monopólica en que opera. ¿Cómo reacciona el Estado? El Estado, lo que hace, es contener los precios. Las empresas que pasan al Área de Propiedad Social venden a precios baratos, subsidiados, sin embargo sus materias primas, sus, comillas, medios de producción, los pagan a precios de mercado. Por lo tanto en la lógica de la empresa estatal, fíjense ustedes, de que ese excedente, que aquí está el precio y aquí está el costo, cuando venden a precio subsidiado no oligopólico y los costos no los pueden reducir porque este sector sigue concentrado o en manos de monopolios, el excedente se diluye. Entonces a Vuskovic, que tenía claro eso, le sucede el gran problema, hacia la mitad del año 71. Hemos construido un Área de Propiedad Social muy lentamente, porque solo tenemos 91 empresas de 252, tenemos problemas en el parlamento, tenemos problemas, no es cierto, de las vacilaciones dentro de los sectores de la UP, como el Partido Comunista, por ejemplo. En la idea de profundizar y pasar luego las empresas intervenidas, las empresas estatizadas y expropiadas, el excedente se diluye. Pero por otro lado, se aplicó una política redistributiva vía salarios, entonces si yo subo los salarios y hay una masa de dinero hasta acá y las mercancías que se producen son éstas, hay coincidencia. Pero si las mercancías, comillas, fíjense ustedes, para seguir sosteniendo el aumento de salarios, sigue estancadas porque no pudo desarrollar la producción, la brecha de mercancías que faltan para sostener la forma redistributiva se saca por importaciones. El poco excedente, entonces, que había en el sector primario del cobre, que eran los dólares, aquí estaba el precio, aquí estaba el costo, ésta es la renta en dólares, se tomaba, se importaban alimentos para poder sostener la política redistributiva de los salarios a viva cuenta de que no podía aumentar la producción internamente. Por lo tanto, la segunda contradicción que empieza a aparecerle a Vuskovic y al gobierno de la UP es simplemente de que esta estructura donde el Estado trata de parar, contiene los precios para evitar el proceso inflacionario que le hace, por lo tanto, disolver su excedente y no poder invertir y, por lo tanto, no generar producción de alimentos, lo que termina siendo financiado por los dólares que iban a ser para comprar medios de producción, hoy día son para alimentos, genera una suerte de estancamiento en la economía, técnico.

 

 

El momento de la política: de la política de Vuskovic al “inviertan, crean en nosotros” de Millas

 

¿Qué dice Vuskovic? Aquí el problema es político, aquí el problema es político, lo que hay que hacer es profundizar el proceso de expropiación. A los monopolios, no solo los 91, hay que estatizar rápidamente, todo el conjunto de las empresas que producen alimento y que están con precio monopólico. Hay que estatizar las empresas de transportes, de las comunicaciones y de la distribución. Si el parlamento se opone hay que disolver el parlamento, digamos. Por eso que la idea era, fíjense ustedes, la acumulación de fuerza en este proceso redistributivo para ampliar la base social de apoyo de tal manera de que permitiera un golpe, efectivamente, que a propósito de una mejor correlación de fuerzas, permitiera derrotar esas posiciones de enclave que tenía la burguesía en las instituciones del aparato del Estado, donde el gobierno solo vela una parte y un tejido muy débil de la burocracia administrativa que era parte de la UP. Por lo tanto aquí comienza el punto, aquí es cuando la economía se vuelve política, aquí está el momento estelar de la política. Aquí es cuando la estructura me muestra todas las contradicciones y yo no puedo esperar que la estructura los resuelva. Y aquí es efectivamente donde Vuskovic y los sectores, comillas, que tenían conciencia de esto, bueno, son retirados del gobierno y aparece, efectivamente, esta lógica conciliadora. Para evitar el proceso inflacionario, les decimos, no les vamos, y para que inviertan y no paren las inversiones fluidas en capitales, paramos el proceso de estatizaciones, el Área de la Propiedad Social no se extiende más, vamos a respetar la propiedad privada y el Área de Propiedad Privada, y el Área de Propiedad Social se va a mantener restringida. Con eso hacemos una nueva alianza y el capitalismo se sostiene en términos de procesos de crecimiento, de control de precios, de tasas de inversión. “Inviertan, crean en nosotros”, dice Millas. Ése es el momento de la política.

 

Por lo tanto, desde este punto de vista, por así decirlo, en la cabeza de este proceso de transición, cuando llega el momento estelar de la política empiezan a ocurrir estos dos polos que el compañero mencionaba. Yo creo que también empiezan a ocurrir, aunque matizando y concuerdo un poco con lo que él decía, empiezan a ocurrir también en el movimiento de la clase obrera aunque sea instintivamente. Fíjese que hay tres momentos claves en la política en Chile del año 72 al 73: el Paro de Octubre del 72, Tancazo del 29 de junio del 73, perdón, antes de eso, marzo del 73 con las Elecciones Parlamentarias, el 29 de junio del 73 con el Tancazo y el 11 de septiembre. El Paro de Octubre del 72 significó, por ejemplo, que las Juntas de Abastecimientos y Precios, que fue una cosa engendrada desde la empresa de distribución, Dirinco creo que se llamaba, donde estaba Bachelet. Esas Juntas de Abastecimiento y Precios significan organizaciones populares, piquetes populares, a desarrajar el comercio. Cerró el comercio, vamos con diablitos y rajamos el comercio y generamos distribución popular. ¿Por qué tenemos que respetar la propiedad privada si ellos están conspirando contra el proceso? Si hay acaparadores al interior de las poblaciones, precisamente por el arbitraje y el mercado negro, a disolver el mercado negro. Control popular de la distribución. Si el transporte para con Cumsille, Faivovich sale con las tanquetas a tratar de recuperar los camiones. Las masas intentan formas de generación de poder popular. Podían ser democratacristianos, radicales, socialistas, miristas, no sé, pero es el Mopare, que es un gremio de pequeños transportistas que trata de mantener las comunicaciones al nivel del país.

 

Por lo tanto, el momento estelar de la política significa que en cinco minutos, así como la tele en dos minutos te puede borrar la conciencia de cuarenta años de proceso político, también en los momentos estelares de la lucha de clases la conciencia se desarrolla aceleradamente. Y por lo menos ahí se veía un polo en constitución, llamémoslo así, para no entrar en la polémica tan directa con el compañero porque coincido con lo que él dice, a eso me refiero, un polo en constitución, que empieza de nuevo a decir, “éste es el momento de la política”. Esa política se llama poder popular, superar las trabas institucionales del Estado burgués y la legislación burguesa que, precisamente, opera como límite a este proceso. Vuskovic no podía más y Orlando Millas tenía que retroceder, esos son los dos momentos y ahí es donde surge efectivamente este polo.

 

 

Las vacilaciones de la izquierda y la tragedia de Allende

 

Y como tercer punto yo diría, ¿cómo es, entonces, cuál es la derrota del movimiento popular? Siempre me he preguntado yo por qué el 11 de septiembre Allende muere solo en La Moneda. Las resistencias son resistencias, sabemos, en La Legua, sabemos lo que se hizo en Maipú, en Cerrillos, lo que se hizo, no es cierto, en Neltume o en el complejo maderero de Panguipulli. Pero en general, en general, la CUT no llamó, esta CUT no llamó a un paro obrero popular, nacional. Las fuerzas revolucionarias como el MIR y el polo revolucionario donde estaba el PS, la IC, el MAPU Garretón, tampoco son capaces de coordinar una resistencia. Allende a las 7 de la mañana, 8 de la mañana, 11 de la mañana bombardeado, 12 del día, 1 de la tarde está todo finiquitado. Y es la gente del GAP, los que están allí apoyando. Es la soledad, ésa es la tragedia de Allende. Pero también está mostrando, porque a veces la figura se come el proceso y es difícil como hacer crítica porque aparece con tal magnificidad Allende que es como difícil criticar, pero hay que rescatar el proceso más que el personaje; y aquí uno podría decir, entonces, ¿qué es lo que está siendo derrotado en esa soledad de Allende? ¿Cuál es el lado B de Allende? Bueno, el lado B de ese proceso simbólico, que es trágico, es precisamente el proceso que viene, que cuando el momento de la política clama para desatar las formas organizativas de auto poder del pueblo y de la clase obrera, ese poder es entrampado precisamente por las vacilaciones. Uno, del reformismo, claramente, eso es así. Y aquí efectivamente, y ahí es donde claramente se ven los dos polos. Ahora, estoy de acuerdo con el compañero cuando dice que no son necesariamente esos polos que se meten al ámbito de la política formal, institucional, partidaria, puede ser traslapada al movimiento de masas, estoy absolutamente de acuerdo, trasladada. Pero ahí se ve las vacilaciones del reformismo. El Partido Comunista dice, “bueno, veremos si disuelven el parlamento”. Pero por otro lado, también, se ven las vacilaciones de la izquierda revolucionaria. Fíjense que el golpe se hace el día 11, martes 11, ¿qué pasó el lunes 10? ¿Qué pasó el domingo 9, el sábado 8 y el viernes 7? Cuando se argumenta que Allende había tomado la decisión de llamar a un plebiscito y que lo que más o menos se conoce, es que el balance que hace la izquierda revolucionaria, es que ha capitulado el gobierno de Allende. Porque Allende tuvo el 43% en las elecciones de marzo del 73, pero un plebiscito, lo más probable, es que lo iba a perder. Era una forma de evitar la conflagración. Por lo tanto, si efectivamente llamaba a un plebiscito y se perdía el plebiscito, en el fondo había una forma administrativa de resolución del conflicto y una capitulación del gobierno. ¿Qué hace la izquierda revolucionaria? Se desmoviliza. La izquierda revolucionaria como no es capaz de superar la figura de Allende, ésa es la impresión que uno tiene. El peso de Allende es tan grande que la izquierda revolucionaria no es capaz de superar y cree, efectivamente, ingenuamente, que el golpe se hace contra el gobierno de Allende y, por lo tanto, una vez capitulando el gobierno de Allende el problema queda resuelto hasta otro momento de agudización y de enfrentamiento. Y como decía el compañero, el golpe no se hace contra Allende ni contra el gobierno. La pregunta es por qué si efectivamente la derecha y el imperialismo sabían que se iba a llamar a un plebiscito y que lo más probable es que Allende lo perdiera, ¿por qué sigue para adelante con los planes del golpe? Porque el golpe se hace contra el proceso del movimiento de masas. Contra ese movimiento de masas que después el 29 de junio, cuando es llamado por Allende y por Prat a irse a sus casas, a besar a sus hijos, después de que se había movilizado para proteger La Moneda y comienza ese proceso de desmovilización, entre el 30 de junio y el 11 de septiembre estamos hablando de prácticamente de dos meses, 60 días, ese proceso de desmovilización que hay, con la ley de control de armas, con el allanamiento que se hace a las fábricas, con tomar presos a los dirigentes de los trabajadores, eso significa en realidad que lo que está derrotándose, por así decirlo, es la gran constitución subjetiva y de conciencia en ciernes y en potencia que estaba en esa clase obrera y que había acumulado, como bien citaba a Glauser el compañero, cuarenta años de constitución de luchas.

Info adicional

  • Fecha Viernes, 27 Septiembre 2013
  • Hora 10:00 Horas
  • Dirección Alameda 21
Modificado por última vez en Jueves, 04 Agosto 2016 18:44
FRAGUA los invita a participar del foro “UP: Proyectos Políticos en Pugna y Agudización de la Lucha de Clases”, el cual tiene como objetivo generar debate en torno al momento más álgido de la lucha de clases en la historia del siglo XX Chileno: la Unidad Popular.
Serie de foros realizados durante el año 2013.
 
Si la necesidad de desarrollar teoría revolucionaria es aportar a la construcción de una estrategia y un proyecto político para el Chile actual, nos vemos obligados a analizar la historia y el mayor proceso de construcción de poder de la clase obrera, así como también de su derrota.
 
Este mes son varios los foros, seminarios, conversatorios, debates, etc, cuya temática aborda en alguna medida la experiencia de la Unidad Popular, el golpe de Estado y/o la dictadura militar. Sin embargo, les suele ser común un abordaje alejado de la lucha de clases, donde en vez de hablar de la clase obrera y sus avances o de la contrarrevolución del capital liderado por el capital trasnacional, se habla de los partidos políticos, de la figura de Salvador Allende, de los Derechos Humanos y del valor de la democracia. En la televisión el tema también ha sido recurrente, sin embargo se excluye la estrategia socialista y las causas del ataque certero del capital. Estas exclusiones y omisiones forman parte del sentido común construido en estos 40 años, sentidos comunes que debemos poner en cuestión si es que nos posicionamos del lado de los intereses de la clase obrera en la lucha.
 
Reflexionar en torno a la historia es siempre una reflexión en torno a la lucha de clases. En este contexto, la Unidad Popular marca un momento de la lucha de clases, el momento más álgido en la historia de Chile. Pero es un proceso que va más allá de la situación nacional, pues se integra en un proceso acumulativo latinoamericano y mundial, así como también en el proceso de transformación del modelo de acumulación capitalista, cuestión que se acentúa luego de la crisis de 1975.

 

Los invitamos a participar de este encuentro donde expondrán Rafael Agacino (Economista – Plataforma Nexos), Julio Pinto (Historiador – Premio Nacional de Historia) y Sebastián Link (Antropólogo – Fragua).

 
fragua_foro_pag.jpg

Info adicional

  • Fecha Miércoles, 25 Septiembre 2013
  • Hora 19:00
  • Dirección CUT, Alameda 1316
Modificado por última vez en Jueves, 04 Agosto 2016 18:45