Miércoles, 07 Junio 2017

Nota 01: Apuntes para evaluar la fortaleza de los movimientos sociales y populares

Fragua

Centro de Investigación

En el último apartado de “El Manifiesto Comunista”, Karl Marx y Friedrich Engels (1848) reflexionaban en torno a las políticas de alianza de los comunistas. Al respecto, daban cuenta de alianzas con las burguesías que luchaban contra las fuerzas reaccionarias, las que podían sostenerse con la claridad de que una vez estas últimas fueran derrotadas, la lucha de los comunistas versaría contra las primeras. Esta lucha implica que la preocupación por la acumulación de poder debiese ser una preocupación constante, “sin dejar un solo instante de laborar entre los obreros”; sin embargo, aquella preocupación se vuelve, en determinados periodos históricos, la preocupación central del periodo. Es el caso del Chile actual, donde la recomposición del movimiento popular se vuelve el objetivo estratégico del periodo.

 

La dictadura cívico-militar y el largo periodo transicional han tenido por resultado un movimiento caracterizado por su debilidad, anclada en la destrucción del tejido social de los hogares, en la débil organicidad a todo nivel, en la ausencia de partidos políticos como herramienta del pueblo, y en la destrucción de la plataforma de recursos que permitiera su coordinación para la lucha por una vida mejor. Pese a lo anterior, en el actual ciclo de movilizaciones abierto el 2006-07, se ha caído en la ilusión de un avance del pueblo. Las movilizaciones masivas y recurrentes en el último periodo, han hecho suponer un avance del movimiento. Analistas, investigadores y opinólogos de izquierda han caído en dicha ilusión toda vez que tras cada movilización (pingüina, universitaria, Freirina, Magallanes, Aysén, Chiloé, etc.) se exaltan y lanzan lecturas grandilocuentes del “ahora es cuando”. El progresismo ha sido la corriente política más entusiasta con estos sucesos (tanto dentro como fuera de la Nueva Mayoría) y se han auto-atribuido el rol de “continuar con la posta”, llevando las demandas del pueblo al Estado burgués. Dicen ver una oportunidad para mejorar la vida de todos y, por eso, se constituyen como partidos y pactos políticos con distinto nombre (Todos a la Moneda, Vota AC, Frente Amplio, Nueva Mayoría, etc.) para disputar el sistema político.

 

Organizaciones del pueblo son coaptadas por el progresismo y son orientadas a escaramuzas en las que tarde o temprano fracasarán. Y es que pueden llevar adelante un programa progresista que efectivamente mejore las condiciones del pueblo, sin embargo, caerán rendidos a las crisis económicas y a los contragolpes del enemigo. Esto porque, actualmente, el movimiento es débil y el enemigo es poderoso. Es en este marco que como centro de investigación Fragua publicamos la siguiente nota, cuyo objetivo es presentar los criterios que utilizamos para evaluar la fortaleza y debilidad de los movimientos sociales basados en los principales hallazgos del Programa de Investigación Político Científico “Movimientos populares y sociales”. Esto con miras a aportar a lo que consideramos una evaluación necesaria a la hora de construir nuestras tácticas y estrategias. Considerando todo lo anterior es que sostenemos que solo el fortalecimiento del pueblo, es decir el desarrollo de una capacidad creciente de control sobre las relaciones sociales en que nos involucramos, permitirá llevar adelante las transformaciones que necesitamos. 

 

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