Jueves, 04 Agosto 2016

El fracaso de la articulación entre Ciencia y Política en la Izquierda Posdictatorial

Marcela Quero

Licenciada enAantropología Mención Antropología Social, Universidad de Chile. Magister(c) en Educación Mención Curriculum Escolar, Pontificia Universidad Catolica de Chile

En los últimos cinco años, han emergido una serie de nuevos centros de pensamiento que se reconocen de derecha, centro o izquierda. A su vez, se ha publicado diversos libros y columnas de opinión que se proponen producir ideas nuevas que aporten a la posición política que dicen defender. Aparecen, de esta manera, nuevos actores y figuras en la esfera del discurso político, con la intención de influir en el curso de las propuestas partidarias y del sistema político en general. Se observaría, entonces, la necesidad de oxigenar y actualizar la construcción de la política implementada en los últimos 25 años, la cual hoy se encontraría, según ellos, en una fase terminal.

 

En la derecha política, durante el 2015, una serie de columnistas alzan la voz ante lo que perciben como una “crisis intelectual” del sector. A ello agregan comentarios y citas de libros recientemente producidos en torno a esta tesis, dando cuenta de la emergencia de nuevas ideas que pudieran abrir el paso a superar la crisis. Cristóbal Bellolio, como exponente de columnistas de una nueva derecha, argumenta que esta situación se debe a la desvinculación de los políticos profesionales (ensimismados en la lógica parlamentaria y electoral) con los nuevos intelectuales que tienen los poderes de dar un sustento doctrinario y de articular un relato en torno al proyecto derechista. Sin embargo, el miembro de Red Liberal ve una luz al final del camino tras un escenario que observa como dinamizado ante las nuevas y jóvenes apuestas que emergen fuera de los think tanks tradicionales como el CEP y el Instituto Libertad, fundando instituciones propias y dando oxígeno a las existentes.

 

Por su parte, los autodenominados de izquierda también se han embarcado en la empresa de construir nuevas organizaciones productoras de ideas y comunicaciones. Quizás de una manera menos defensiva, en las columnas de opinión de este sector se expone visiones de corte más optimista, señalando que a medida que han pasado los últimos años se han multiplicado las organizaciones que están abocadas a dicha función. Además de los ya clásicos Fernando Atria o Alberto Mayol, estarían generándose un mayor número de organizaciones de este tipo, vale decir, organizaciones abocadas a abrir los límites de “la política de los consensos”, denunciando la corrupción en la política.

 

No obstante, el problema no estriba en la construcción de nuevos relatos, en la actualización de los análisis o en la denuncia de la corrupción en la política; sino en la vinculación real entre política y ciencia, y entre política y transformación social, apuesta que hoy no es relevada en ningún centro de pensamiento de izquierda. Por un lado, no se cuestiona la actividad de investigación, dado que “los investigadores parecerían estar fuera de la explotación capitalista”, y por tanto no se sabe cómo ser parte de un proyecto político subsumiendo su praxis investigativa a las demandas inmediatas de grupos movilizados que se enfrentan al statu quo (si es que populares, generalmente de las clases medias en el Chile actual). De esta forma, hoy día no se reconoce el rol estratégico que tiene la investigación científica como praxis dentro de la construcción de un proyecto político revolucionario, y se reduce a una simple herramienta que otros grupos tienen a su disposición. Y, por otro lado, estos centros de investigación no se la juegan por una revolución en el país. Y es que después de los 70’, una de las bases del potencial del proyecto emancipador no se volvió a articular: la vinculación entre ciencia y política.

 

No toda praxis investigativa y no todo conocimiento son estratégicos para avanzar hacia el horizonte revolucionario, por lo que necesitamos una revolución científica y política que ofrezca un programa de investigación que dialogue con el pueblo, con aportes sustantivos sobre la realidad.